lunes, 30 de marzo de 2015

Prefacio





PUNTO

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Suspendido en la nada. Silencioso, pero dentro de él todo sonido existente. Toda la luz y la penumbra. Toda cosa un no pensada, no creada. Un punto que compone al Universo en sí mismo. Lo insignificante a los ojos, lo irreductible para la mente. Incoloro, pero de él todos los matices. Cada estrella emergió de él, de su insospechado centro, de su inefable procedencia. Punto que no tuvo un origen, pero sí un comienzo, por eso nada se origina o se destruye, solo cambia, solo comienza en un estado distinto. Una manera de pensar diferente, una perspectiva diferente inicia un nuevo comienzo, usando como material, toda la expansión de ese punto. Ya todo existe en la posibilidad del que decidió mover el punto, el que para mirarse a sí mismo, creo un reflejo de sí, para hallar la experiencia de lo nuevo. Para vivir lo que era, se transformó en lo que no es. Así nació el Universo. El punto no estalló en el vacío, se replicó a sí mismo, se dividió sin desmembrarse. Adicionó, sumó infinitamente lo que era en su propia existencia. Lejos de dividirse realmente, se sumó a sí mismo. Lo evidencian los mundos del microcosmos, lo sopesan los mundos del macrocosmos. Una célula, no se divide, crea otra. Un ser humano no se divide, crea a otro. Una planta no se divide, crea una semilla y crea otra planta. Lo crea del vacío, de lo que estaba rodeado y hecho aquel punto. Nada se mutila para dar paso a otra cosa, solo se amolda o se moldea, se transfigura, se acomoda, se convierte en la intención de lo que sueña ser creado. Todo cabe en un punto. La creación entera procede de ahí, de la sumatoria indetenible de los puntos que son uno a la vez que son todos. Porque aunque todo se expandió y se multiplicó, nunca dejó de ser la Unidad Única. Un punto y otro punto se unen con una línea, la que es una sucesión de puntos. Entre y yo no hay separación, solo puntos intangibles y puntos tangibles. Sí trazas la línea existe, si la imaginas también. Por eso en lo invisible existe lo visible. Por eso entre un punto y otro punto cabe el Universo entero, la Creación entera. Por eso entre y yo no hay separación. Por eso mientras todas las historias terminan con un punto, este comienza con uno. Así, como comenzó el Universo, justo en el momento que expandiste tu mente y descubriste que no existe nosotros. Solo un punto, solo Yo, el Universo abrazándose en el misterio de la existencia.





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